21.3.16

Y cuando por fin, fui consciente de que todos los martes de este año ya no podría verte -como lo venía haciendo este último año y medio-, me vi obligada a admitir que lo que siento por vos; va más allá de tener que luchar para evitar quedarme inmóvil en el lugar y sentir cómo se desacelera mi ritmo cardíaco cuando te veo, o de sorprenderme -sin lograr contener la emoción- cuando te cruzás en mi camino, o de alegrarme cuando me mirás y no podés dejar de sonreír.

A veces, simplemente espero que los días pasen rápido para volver a ver esa sonrisa. Y sí, creo que me estoy enamorando de vos.